Cada prompt que escribes en ChatGPT, Claude, Gemini o cualquier asistente de IA queda registrado. Y puede acabar en un tribunal. Eso es, exactamente, lo que ocurrió en el juicio federal contra Jonathan Rinderknecht, el ex conductor de Uber acusado de iniciar el incendio que arrasó Pacific Palisades en enero de 2025. Los fiscales obtuvieron registros de sus conversaciones con ChatGPT de OpenAI y los presentaron como evidencia del estado mental del acusado antes del incendio. Es uno de los primeros casos de alto perfil donde los logs de un chatbot de IA se usaron como prueba sustantiva en un juicio criminal federal. Lo analiza The Verge el 27 de junio de 2026.
El juicio terminó en juicio nulo el 26 de junio: el jurado votó 10 a 2 para absolver a Rinderknecht. Retrial previsto para el 19 de octubre.
Qué encontraron los fiscales en sus conversaciones con ChatGPT
Rinderknecht usaba ChatGPT varias veces a la semana, según los fiscales, como una especie de diario personal. Investigadores revisaron miles de conversaciones. Entre lo que presentaron ante el jurado:
En julio de 2024 —seis meses antes del incendio— Rinderknecht le pidió a ChatGPT que generara imágenes de incendios. En algún momento escribió: «¿Por qué estoy tan enfadado todo el tiempo?». También se volcó en el chatbot sobre desigualdad económica y cambio climático, sobre su fascinación con Luigi Mangione (el hombre acusado de matar al CEO de UnitedHealthcare), y buscó en Reddit «lets kill all the billionaires». En una ocasión buscó la dirección particular del CEO de DoorDash, incluyendo si tenía hijos o cámaras de seguridad en su casa.
También hay una conversación que los fiscales señalaron como especialmente reveladora: después de que se iniciara el fuego que le atribuyen, Rinderknecht grabó en vídeo cómo llamaba al 911 con su móvil y, en esa misma grabación, puede verse que también preguntó a ChatGPT si una persona puede ser considerada responsable de un incendio si lo inició con un cigarrillo. La fiscalía argumentó que grabarse llamando al 911 mientras preguntaba eso era un intento de «fabricar un historial» de inocencia.
El analista conductual Kevin Kelm testificó para la fiscalía que las interacciones con ChatGPT y el testimonio de los testigos mostraban que Rinderknecht no podía gestionar los estresores de su vida y que «tiende a acumular agravios. Siempre es culpa de otro.»
Como nos gusta recordar en wwwhatsnew, esto conecta directamente con lo que el cambio en la política de privacidad de OpenAI sobre conservación de conversaciones reveló en 2025: la política de privacidad de OpenAI deja claro que los datos de conversación se retienen y pueden entregarse en respuesta a procesos legales válidos. Los fiscales obtuvieron esos registros mediante subpoena legal a OpenAI.
La defensa y el argumento del contexto
La defensa desmanteló parte de la argumentación de la fiscalía señalando que las conversaciones con un chatbot no son diferentes, en principio, de escribir en un diario. Buscar información sobre incendios, imaginar escenarios distópicos o desahogarse sobre la desigualdad social es algo que millones de personas hacen con sus asistentes de IA. El argumento del acusado: fue a la zona a ver fuegos artificiales de Año Nuevo, los fuegos artificiales iniciaron el incendio, y él llamó al 911 más de una docena de veces para intentar detenerlo.
Un elemento que debilitó la narrativa de la fiscalía fue que una de las juradas admitió públicamente que ella misma había tenido conversaciones similares con chatbots de IA. Si la implicación era que esas conversaciones demostraban intención criminal, el argumento chocaba contra la realidad de cómo usa la gente estos asistentes en su vida cotidiana.
El caso es diferente —pero relacionado— con los dos tiroteos donde ChatGPT fue consultado antes de los ataques que documentamos en mayo de 2026. En ese contexto, OpenAI cooperó con las autoridades. En el caso de Rinderknecht, también: los fiscales obtuvieron registros de su teléfono, email, Uber, OpenAI y redes sociales. La diferencia es que en Palisades, el jurado no consideró que esas conversaciones demostraran culpabilidad más allá de toda duda razonable.
El contexto regulatorio importa. La coalición de fiscales generales que abrió investigación contra OpenAI con subpoena masiva en junio de 2026 incluye preguntas sobre comportamiento de usuarios y políticas de retención de datos. El caso Palisades es una ilustración práctica de por qué esas políticas importan.
Mi valoración
Lo que más me convence del caso es su potencial precedente. Los tribunales llevan décadas usando historiales de búsqueda en Google, mensajes de WhatsApp e historial de aplicaciones como evidencia digital. Los logs de ChatGPT son la siguiente categoría. Lo que cambia es la naturaleza del contenido: una búsqueda en Google es puntual; una conversación con un chatbot puede ser extensa, cargada de contexto emocional, y puede construirse durante años. Es un diario que, muchas veces, la gente no sabe que está escribiendo.
Lo que más me preocupa es la interpretación descontextualizada. Generar imágenes de incendios con IA, preguntar sobre responsabilidad legal tras un accidente, o desahogarse sobre la desigualdad son comportamientos que caben dentro de lo absolutamente normal para millones de usuarios. Si un jurado puede usar eso como evidencia de predisposición criminal, el efecto sobre el uso cotidiano de chatbots puede ser muy significativo. Las personas que más se abren emocionalmente con sus asistentes de IA son exactamente quienes más se exponen.
Lo más estructuralmente significativo: la retención de datos de los asistentes de IA tiene consecuencias legales reales. No es un concepto abstracto de privacidad. El retrial está programado para el 19 de octubre de 2026. La segunda vez que este caso llegue a un jurado, los logs de ChatGPT estarán de nuevo sobre la mesa.
Preguntas frecuentes
¿Pueden los fiscales acceder a mis conversaciones con ChatGPT?
Sí, mediante proceso legal válido (subpoena u orden judicial). La política de privacidad de OpenAI establece que los datos de conversación pueden entregarse a autoridades en respuesta a solicitudes legales válidas. Los usuarios de ChatGPT Enterprise y los contratos API con Zero Data Retention tienen condiciones específicas distintas.
¿Por qué el jurado no condenó a Rinderknecht si existían esas pruebas?
El sistema legal exige convicción más allá de toda duda razonable. Diez de los doce jurados votaron por absolver. Las conversaciones con ChatGPT mostraban una persona con frustraciones y pensamientos oscuros, pero no demostraban de forma directa que hubiera iniciado el fuego deliberadamente. Una jurada señaló que «hay muchos agujeros» en el caso.
¿Qué pasará en el retrial de octubre?
El primer fiscal auxiliar Bill Essayli anunció que la fiscalía reintentará el caso. Rinderknecht permanece en custodia. El retrial empezará el 19 de octubre de 2026 ante un nuevo jurado que no habrá tenido acceso a las deliberaciones del primer juicio.
