La investigación antimonopolio de la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC) sobre Microsoft no es nueva. Arrancó en los últimos días de la administración Biden bajo la presidenta Lina Khan, quien fue cesada por Trump. Lo que sí es nuevo, según la actualización de The Verge, es que la investigación continúa activamente bajo el mandato republicano con el presidente de la FTC Andrew Ferguson y se está acelerando con un alcance más amplio.
La agencia ha emitido demandas civiles de información (CIDs, el equivalente a subpoenas civiles) a al menos media docena de competidores de Microsoft en software empresarial y computación en la nube para reunir evidencias sobre las prácticas comerciales de la compañía. Las preguntas se centran en las prácticas de licencias y en si Microsoft usa su posición dominante para dificultar que los clientes usen Windows, Office y otros productos en servicios de la competencia.
Qué está investigando la FTC exactamente
Hay tres frentes principales en la investigación.
El bundling de software y nube. La FTC investiga si Microsoft usa su posición dominante en software de productividad (Office 365, Teams) para impulsar a los clientes hacia Azure. La mecánica alegada: las licencias de Microsoft hacen que usar los mismos productos en AWS o Google Cloud sea significativamente más caro o técnicamente más difícil. AWS presentó una queja formal alegando que clientes que querrían migrar de Azure a otras nubes no pueden hacerlo sin asumir costes de relicenciamiento prohibitivos. La CMA británica tiene abierta una investigación paralela sobre este mismo punto.
Copilot como tying digital. El segundo frente es más nuevo y específico de 2025-2026. La FTC investiga si la integración de Copilot en toda la suite de Microsoft —desde Word hasta GitHub, Teams y Azure— constituye una nueva forma de atadura (digital tying) que fuerza a los clientes a adoptar la IA de Microsoft si quieren seguir usando las herramientas que ya tienen. El argumento del regulador es que esto cimenta la posición de datos y cuota de mercado de Microsoft de una forma que excluye a otros proveedores de IA.
Microsoft ha eliminado funciones de búsqueda granular de Microsoft 365 que antes existían sin IA, sustituyéndolas por versiones potenciadas por Copilot. Para clientes que no quieren —o no pueden costear— Copilot, eso significa perder funcionalidad.
La relación con OpenAI como fusión no declarada. La FTC examina si la asociación de Microsoft con OpenAI —que comenzó con una inversión de 1.000 millones de dólares y ha crecido hasta convertirse en una asociación multimillonaria con Microsoft integrando ChatGPT en toda su suite— debería haberse notificado como una fusión sujeta a revisión antimonopolio bajo la ley Hart-Scott-Rodino, que exige notificación para transacciones a partir de cierto umbral.
La investigación también indaga por qué Microsoft redujo la financiación de sus proyectos internos de IA después de la alianza con OpenAI, lo que podría interpretarse como limitación de la competencia interna para favorecer al socio externo.
Por qué la investigación sobrevive al cambio de administración
Este es el dato políticamente sorprendente. Trump despidió a Lina Khan en enero de 2026. Su sustituto en la FTC, Andrew Ferguson, es republicano. La narrativa dominante era que la nueva administración cerraría las investigaciones más agresivas de la era Khan.
No ha ocurrido así con Microsoft. Ferguson ha mantenido la investigación, ha emitido los nuevos CIDs y ha continuado las entrevistas con competidores. La explicación probable tiene dos componentes: Microsoft no tiene el apoyo político en Washington que tienen otros gigantes tech, y las prácticas de bundling que están bajo escrutinio afectan a empresas de todos los colores políticos —incluyendo contratistas gubernamentales que pagan por las licencias que supuestamente son lesivas.
The Register señala que la situación recuerda al caso antimonopolio de los años 90 contra Microsoft, cuando el DOJ acusó a la empresa de usar su dominio en sistemas operativos para aplastar a Netscape. Esta vez es la nube en lugar del navegador, y la IA en lugar del software de escritorio, pero la teoría del daño es estructuralmente similar.
Mi valoración
La investigación de la FTC tiene sustancia técnica real. Las prácticas de licenciamiento de Microsoft en entornos multi-cloud son genuinamente problemáticas para las empresas que quieren movilidad de proveedor. AWS y Google Cloud no se quejan por el placer de quejarse: han documentado casos específicos de clientes que no pueden migrar sin costes de relicenciamiento que los bloquean de facto en Azure.
El frente de Copilot es más nuevo y más difícil de evaluar. La integración de IA en herramientas de productividad puede argumentarse como mejora de producto o como atadura anticompetitiva, y la distinción depende de los detalles técnicos de implementación que la FTC está ahora recopilando.
Lo que más me preocupa es el frente OpenAI. Si la FTC determina que el acuerdo con OpenAI fue estructurado deliberadamente por debajo de los umbrales HSR para evitar revisión antimonopolio, las consecuencias podrían ir mucho más allá de esta investigación concreta y afectar a toda la práctica de «acqui-hires encubiertos» que la industria tech ha normalizado.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las CIDs y qué pide la FTC a los competidores de Microsoft?
Las Civil Investigative Demands (CIDs) son mandatos compulsorios equivalentes a subpoenas civiles. La FTC las emite cuando tiene evidencia preliminar suficiente para justificar una investigación formal. Obligan a las empresas a proporcionar documentos, datos y respuestas a preguntas específicas bajo pena de consecuencias legales. En el caso de Microsoft, la FTC pide a los competidores evidencias sobre si las prácticas de licenciamiento de Microsoft dificultan usar sus productos en nubes alternativas.
¿Puede la FTC obligar a Microsoft a separar Copilot de su suite de Office?
En teoría, si la FTC demostrara que la integración de Copilot constituye una atadura anticompetitiva ilegal, podría exigir remedios que van desde multas hasta desinversiones o separación de productos. En la práctica, estos procesos tardan años y los remedios suelen ser conductuales (cambios en contratos) antes que estructurales (separación de productos). El proceso de Microsoft de los años 90 duró más de una década.
¿Afecta esta investigación a clientes actuales de Microsoft en España y Europa?
De momento no directamente. La investigación está en fase de recopilación de evidencias, sin acusación formal ni medidas cautelares. Sin embargo, si la investigación avanza hacia medidas remediales sobre las licencias de nube, las condiciones contractuales que muchas empresas españolas tienen con Microsoft podrían verse afectadas a mediano plazo.
