Wallapop y Vinted venden artículos de segunda mano, pero llegaron al mismo mercado desde ángulos opuestos y con lógicas de negocio casi contrarias. En 2025, Vinted facturó 1.100 millones de euros y obtuvo un beneficio de 62 millones. Wallapop facturó aproximadamente 100 millones de euros ese mismo año. Ambas crecen, pero la diferencia de escala es de once a uno. ¿Cómo llegaron hasta aquí?
La historia que recoge Xataka el 1 de junio de 2026 es la de dos filosofías de producto que usaron la misma materia prima —artículos que la gente ya no necesita— para construir negocios completamente distintos.
Dos orígenes, dos lógicas de producto
Wallapop nació el 23 de mayo de 2013 en Barcelona como un mercadillo digital hiperlocal. Sus fundadores, Agustín Gómez, Gerard Olivé y Miguel Vicente, diseñaron una app donde la geolocalización era esencial: el sofá que vendes lo compra alguien a tres calles, y la transacción se hace en persona. El nombre es un guiño a «flea market» (mercado de pulgas en inglés) y la apuesta era por la confianza que genera la proximidad. La empresa cedió parte del capital a Atresmedia a cambio de espacio publicitario televisivo, lo que convirtió «¡Walla!» en una muletilla conocida antes de que nadie supiera exactamente qué significaba.
Vinted nació en 2008 en Vilna, Lituania, cuando Milda Mitkute tenía 22 años, se mudaba de piso y necesitaba deshacerse de más de cien prendas de ropa. Coincidió en una fiesta con Justas Janauskas, un ingeniero informático que construyó la primera versión del sitio en diez días. El nombre original era manodrabuziai.lt (ropa de segunda mano en lituano) y la especialización era clara desde el principio: ropa y complementos.
La diferencia de filosofía de producto es fundamental para entender lo que vino después. Wallapop era todo: muebles, tecnología, ropa, juguetes, libros, coches. Vinted era ropa y punto. Y esa especialización le dio una ventaja que no es obvia hasta que ves los números.
Por qué la especialización venció a la generalización
Vinted construyó su posición dominante sobre tres pilares que Wallapop no tenía:
El modelo gratuito para vendedores. Vinted no cobra comisión al vendedor. Cobra al comprador una pequeña tasa de protección de compra (entre el 3 y el 5% del precio más una tasa fija). Wallapop cobra comisión al vendedor —un porcentaje sobre la transacción cuando se usa el sistema de envío de la plataforma—. La percepción del vendedor de que «en Vinted es gratis» y «en Wallapop te cobran» es simplificada pero efectiva como mensaje.
La logística integrada. Vinted invirtió masivamente en construir su propio sistema de envíos, Vinted Go, con puntos de recogida en toda Europa y envíos que el comprador puede rastrear fácilmente. En el modelo original de Wallapop, el comprador y vendedor quedaban en el metro. Vinted eliminó esa fricción desde el principio para el mercado de ropa, donde los artículos son pequeños y livianos.
La expansión europea sistemática. Vinted entró en Alemania en 2013, en Francia en 2014, en los Países Bajos en 2016, en España en 2017 y fue expandiéndose hasta alcanzar más de 26 mercados europeos con una marca unificada. Wallapop se expandió a EE.UU. en 2015 (y se retiró en 2016), intentó varios mercados y fue mucho menos sistemática en su expansión internacional.
El resultado es que Vinted capturó el segmento más activo de la segunda mano en términos de frecuencia de compra: la moda. Una persona puede comprar un sofá en Wallapop una vez cada cinco años; puede comprar ropa en Vinted una vez al mes. La frecuencia de uso construye hábito, y el hábito construye plataforma.
El mercado de segunda mano en España y Europa del sur
El análisis de Xataka señala un dato interesante: el sur de Europa tiene el mercado de segunda mano más activo per cápita del continente. España, Italia, Francia y Portugal concentran una proporción de usuarios de plataformas de segunda mano superior a la de Europa del norte. Parte de la explicación es cultural —los mercadillos y el comercio de segunda mano tienen más tradición mediterránea que escandinava— y parte es económica: las tensiones de poder adquisitivo de los años 2010-2020 normalizaron la compra de segunda mano entre generaciones que antes la estigmatizaban.
En España, Vinted superó a Wallapop en descargas mensuales por primera vez en 2022 y desde entonces ha consolidado su ventaja en el segmento de ropa. Wallapop mantiene superioridad en el resto de categorías —especialmente en tecnología, muebles y coches— donde la geolocalización y la transacción en persona siguen siendo relevantes.
La nueva normativa fiscal europea DAC7, que desde 2024 obliga a plataformas como Wallapop y Vinted a reportar ventas superiores a 30 artículos o 2.000 euros anuales a Hacienda, afecta a ambas plataformas por igual y no cambia las dinámicas competitivas entre ellas, aunque sí ha generado fricción con algunos vendedores habituales.
El Wallapop de 2026 no es el Wallapop de 2013
Wallapop no se ha quedado quieta. La empresa ha desarrollado Wallapop Pro para pequeños comercios y profesionales, ha mejorado su sistema de envíos, y ha incorporado herramientas de autenticación para artículos de lujo. En 2023 lanzó Wallapop Cars. En 2024, Wallapop Pay. La valoración más reciente que circula es de entre 600 y 800 millones de euros, con inversores como Accel, Naver (dueño de Line) y el fondo de Rakuten.
Vinted, por su parte, está valorada en más de 5.000 millones de euros según su última ronda de financiación y ha diversificado hacia la logística (Vinted Go), los pagos (Vinted Pay) y una unidad de inversión en economía circular (Vinted Ventures).
Mi valoración
La historia de Wallapop vs Vinted no es la historia de una empresa que perdió frente a otra más lista. Es la historia de dos apuestas de producto que se hicieron en contextos diferentes y con recursos distintos.
Wallapop apostó por el mercadillo hiperlocal generalista y tuvo razón para España de 2013 a 2018. Vinted apostó por la especialización en moda y la expansión europea sistemática, y esa apuesta demostró ser estructuralmente más escalable.
Lo que más me convence del análisis es que el modelo gratuito para vendedores de Vinted no es filantropía: es una elección estratégica de quién paga. Al cargar el coste al comprador (tasa de protección), Vinted eliminó la fricción en el lado de la oferta —los vendedores no piensan en comisiones cuando publican— y capturó más inventario.
Lo que más me preocupa es la dependencia de Vinted del segmento de moda, que puede ser más volátil ante cambios de comportamiento de consumo. Si la moda rápida de segunda mano pierde tracción frente a las plataformas de alquiler o suscripción, el modelo de Vinted tiene más exposición que el generalista de Wallapop.
Lo más estructuralmente significativo es el momento actual: ambas plataformas están en una fase de madurez donde el crecimiento viene de monetización más agresiva, no de adquisición de usuarios nuevos. Ese proceso siempre genera tensión con los usuarios que recuerdan la versión «gratuita» de la plataforma.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia principal entre Wallapop y Vinted?
Wallapop es un marketplace generalista: vende de todo y su modelo original estaba basado en transacciones presenciales entre compradores y vendedores cercanos. Vinted está especializada en ropa y complementos, tiene logística propia integrada y no cobra comisión al vendedor (cobra una tasa de protección al comprador). Estas diferencias de modelo explican por qué Vinted domina el segmento de moda y Wallapop sigue siendo referencia en electrónica, muebles y coches.
¿Cuánto facturan Wallapop y Vinted?
En 2025, Vinted facturó 1.100 millones de euros con un beneficio de 62 millones. Wallapop facturó aproximadamente 100 millones de euros. La diferencia de once a uno refleja la ventaja de escala que da la expansión a 26+ mercados europeos frente a la presencia principalmente española de Wallapop.
¿Hay que pagar impuestos por vender en Wallapop o Vinted?
Desde 2024, la directiva europea DAC7 obliga a ambas plataformas a informar a las autoridades fiscales de los vendedores que superen 30 transacciones o 2.000 euros de ingresos anuales. Las ganancias obtenidas por encima del precio original de compra están sujetas a tributación como ganancia patrimonial en la declaración de la renta.
