Toyota lleva construyendo Woven City desde 2021, una ciudad de nueva planta en Susono, prefectura de Shizuoka, Japón, diseñada desde cero para probar tecnologías de movilidad, robótica e inteligencia artificial en condiciones reales. Lo recoge Antonio Vallejo en Xataka este 10 de mayo de 2026. La ciudad abrió formalmente el 25 de septiembre de 2025 y alberga ya sus primeros 100 habitantes en 55 hogares, todos empleados de Toyota y sus familias. El proyecto lleva cinco años en construcción y tiene un coste estimado de 10.000 millones de dólares (unos 9.400 millones de euros).
El resultado es un experimento urbano sin precedentes: una ciudad que no solo está llena de tecnología, sino que la usa activamente para observar, predecir y reaccionar al comportamiento de sus residentes en tiempo real. La promesa es la seguridad y la movilidad del futuro. El coste implícito es vivir bajo una capa permanente de vigilancia algorítmica.
Por qué Toyota construyó una ciudad entera
El entonces CEO de Toyota, Akio Toyoda, anunció el proyecto en el CES de 2020 con un argumento claro: los grandes fabricantes de coches necesitaban convertirse en empresas de movilidad, y ningún campus de pruebas clásico serviría para hacerlo a la escala necesaria. La solución era levantar un entorno urbano real donde ingenieros, investigadores y residentes convivieran y probaran tecnologías en condiciones no controladas.
El proyecto, desarrollado bajo la filial Woven by Toyota, ocupa el antiguo solar de una planta de estampado en Higashi-Fuji que estuvo en producción durante más de 50 años y fabricó más de 7,5 millones de vehículos, incluyendo Corollas y el Century. El diseño arquitectónico es obra del estudio danés BIG (Bjarke Ingels Group), responsable de crear un entorno que integra zonas residenciales, áreas de investigación, espacios verdes y una infraestructura de tres capas de viales: superficie para peatones y vehículos de movilidad personal, vía rápida para vehículos autónomos y red subterránea para logística y pruebas sin exposición al clima.
La fase 1 está diseñada para unas 300-360 personas. La fase 2 apunta a los 2.000 habitantes. La apertura al público general está prevista para este mismo ejercicio fiscal 2026, en curso.
Paralelamente, Toyota creó Toyota Invention Partners con un capital inicial de 100.000 millones de yenes (unos 670 millones de euros) para profundizar la colaboración con empresas externas.
Cómo funciona la capa de IA que lo monitoriza todo
El núcleo tecnológico que hace de Woven City algo cualitativamente diferente a un campus corporativo es el AI Vision Engine, un modelo fundacional de visión artificial anunciado en abril de 2026 y desarrollado dentro de Arene, la unidad de software de Toyota. Este sistema procesa simultáneamente datos de cámaras, sensores en postes multifuncionales —las farolas también son puntos de recopilación de datos— semáforos y vehículos, anticipando comportamientos y respondiendo a condiciones del entorno en tiempo real.
La capa de IA se materializa en el sistema ANZEN, que integra tres tecnologías: AI Vision para la comprensión del entorno, Woven City Behavior AI para analizar y predecir patrones de comportamiento humanos, y Drive Sync Assist para sincronizar la asistencia a la conducción con las condiciones del tráfico y el conductor. El resultado es una red que conecta personas, vehículos e infraestructura en un bucle continuo de observación y respuesta.
Todo esto se complementa con el Woven City Data Fabric, un marco de gestión de datos que, según Toyota, «facilita su utilización respetando las preferencias de privacidad de los residentes». Y con el Woven City Infra Hub, la plataforma central que unifica toda la información generada en la ciudad. El Inventor Garage, que comenzó a operar en abril de 2026, es el espacio donde las 24 empresas y startups asociadas al proyecto —los llamados Inventors— prueban sus tecnologías con la ayuda de los residentes —los Weavers— como cobayas voluntarios.
Sobre este tema resulta muy relevante lo que el reconocimiento facial en tiempo real implica para la privacidad bajo el AI Act europeo, un debate que Woven City tendrá que afrontar en cuanto su modelo salga de Japón.
El dilema de la privacidad: ¿cuánto dato es demasiado?
El problema no es que Woven City use IA. El problema es que para que la IA funcione a este nivel de sofisticación, necesita datos: datos de dónde estás, cómo te mueves, cuándo aceleras al cruzar una calle, cuándo te detienes frente a un escaparate. Los postes multifuncionales no solo son farolas; son puntos de captura de datos. Los semáforos coordinados son nodos de una red de observación. La arquitectura misma de la ciudad es un sistema de sensado masivo.
Toyota insiste en que todo se gestiona con el consentimiento de los residentes y dentro de un marco de preferencias individuales. Pero queda la pregunta de si es posible dar un consentimiento verdaderamente informado cuando el entorno en el que vives es, por definición, inseparable de la infraestructura de datos que lo soporta. Vivir en Woven City implica aceptar ser un sujeto de investigación permanente.
El avance de Nvidia hacia la IA física —robots y robotaxis que operan en entornos urbanos reales— apunta en la misma dirección: el siguiente salto de la IA no ocurre en servidores aislados sino en el tejido físico de la ciudad, con todo lo que eso implica para la privacidad.
Hay ciudades chinas que ya operan bajo modelos similares de monitorización urbana con IA, aunque en un contexto regulatorio radicalmente distinto. Lo que diferencia a esas aproximaciones de la de Toyota —en términos de consentimiento, gobernanza de datos y transparencia— es precisamente lo que Woven City tendrá que demostrar que hace de forma diferente.
Mi valoración
Llevo siguiendo el proyecto Woven City desde que Toyoda lo anunció en Las Vegas en enero de 2020. En estos cinco años ha pasado de ser una promesa llamativa a una realidad con residentes reales, infraestructura operativa y un AI Vision Engine que procesa datos de ciudad completa en tiempo real. Eso es un salto cualitativo que muy pocos proyectos similares han conseguido.
Lo que más me convence es el enfoque de cocreación entre Inventors —startups y equipos de Toyota— y Weavers —los residentes—. Es probablemente el único modelo de desarrollo urbano tecnológico en el que el feedback humano está integrado desde el día uno, no como consultoría de diseño, sino como parte del proceso de validación continua.
Lo que más me preocupa es la asimetría de poder entre los residentes y Toyota. Los Weavers son empleados de Toyota y sus familias, lo que significa que el «consentimiento» para vivir bajo esa vigilancia está mediado por una relación laboral. Eso no es un consentimiento libre en ningún sentido riguroso del término.
Lo más estructuralmente significativo es que si el modelo funciona, Toyota no venderá solo coches: venderá la infraestructura que hace posible la ciudad inteligente. El acceso a los datos de comportamiento urbano a escala podría ser tan valioso como la propia flota de vehículos.
La pregunta a doce meses: ¿cuántos de los sistemas validados en Woven City acabarán en el 2026 RAV4 y en los modelos de movilidad urbana que Toyota lanzará en la próxima década?
Preguntas frecuentes
¿Qué es Woven City y quién puede vivir allí?
Woven City es una ciudad-laboratorio construida por Toyota en Susono, prefectura de Shizuoka, Japón, a los pies del Monte Fuji. Inaugurada en septiembre de 2025, su primera fase alberga unos 100 residentes en 55 hogares, todos empleados de Toyota y sus familias. La apertura al público general está prevista para el ejercicio fiscal 2026. El objetivo final es alcanzar una población de unas 2.000 personas en fases posteriores.
¿Qué tecnología de IA utiliza Woven City para vigilar a sus residentes?
El núcleo tecnológico es el AI Vision Engine, anunciado en abril de 2026, que procesa datos de cámaras, sensores en postes multifuncionales y semáforos de forma continua. El sistema ANZEN integra tres capas: AI Vision para comprender el entorno, Woven City Behavior AI para predecir patrones de comportamiento y Drive Sync Assist para coordinar la movilidad. El Woven City Data Fabric gestiona todos esos datos según las preferencias declaradas de cada residente.
¿Cuánto ha costado construir Woven City?
La inversión total en el proyecto ronda los 10.000 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 9.400 millones de euros al cambio actual. Toyota también creó Toyota Invention Partners con un capital inicial de 100.000 millones de yenes (unos 670 millones de euros) para la colaboración con empresas y startups que prueban sus tecnologías en la ciudad.
