El X-59 de la NASA supera sus primeras maniobras avanzadas: el avión silencioso que quiere devolver el vuelo supersónico sobre tierra lleva un año en el aire

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El X-59 de la NASA supera sus primeras maniobras avanzadas: el avión silencioso que quiere devolver el vuelo supersónico sobre tierra lleva un año en el aire

La NASA ha publicado imágenes del X-59, su avión experimental de vuelo supersónico silencioso, realizando una serie de maniobras de prueba sobre el desierto de Mojave en California el pasado 14 de abril. Lo publica Passant Rabie en Gizmodo este 4 de mayo. El X-59 lleva en el aire desde el 28 de octubre de 2025, cuando completó su vuelo inaugural, y cada sesión de prueba lleva a la aeronave más cerca del umbral supersónico. El objetivo no es hacer historia con la velocidad, sino hacer historia con el silencio.

La razón de la existencia del X-59 es una prohibición legal que tiene 53 años: en 1973, la Federal Aviation Administration de Estados Unidos prohibió los vuelos supersónicos de aviones civiles sobre tierra, porque los booms sónicos —el estruendo de la onda de choque al romper la barrera del sonido— resultaban insoportables para la población bajo las rutas de vuelo. El X-59 está diseñado para no producir ese boom, sino un «thump» sónico difícilmente distinguible del ruido ambiental urbano.

Qué maniobras hizo y para qué sirven

Las pruebas del 14 de abril comprendieron varias maniobras dentro de lo que la NASA llama envelope expansion: empujar al avión más allá de los límites ya validados para caracterizar su comportamiento.

La maniobra de montaña rusa (rollercoaster maneuver) implica subidas y bajadas controladas para medir las fuerzas aerodinámicas y caracterizar la estabilidad. La maniobra banco a banco inclinó las alas de derecha a izquierda para evaluar el control lateral. La excitación de flutter introdujo vibraciones deliberadas en la estructura para comprobar que el avión mantiene márgenes de seguridad en toda la envolvente de vuelo. Los pilotos también desplegaron el tren de aterrizaje a velocidad controlada para medir los cambios en la aerodinámica y las cualidades de manejo.

Cada prueba genera datos que los ingenieros de la NASA y de Lockheed Martin —el contratista aeroespacial que construyó el X-59 por 518 millones de dólares— usan para validar los modelos de simulación. El proceso es necesariamente lento: cada configuración nueva requiere vuelos de validación antes de poder ampliar los parámetros.

En el primer vuelo, el X-59 voló a 370 km/h y a un máximo de 3.600 metros de altitud. Todavía no ha alcanzado la velocidad del sonido —Mach 1, aproximadamente 1.234 km/h a nivel del mar—, aunque ese es el objetivo de la fase actual de pruebas.

Diseño y física del thump sónico

El X-59 mide 30,4 metros de largo con una envergadura de apenas 9 metros. La nariz en forma de aguja característica —extremadamente larga y puntiaguda— es el elemento central del diseño silencioso: distribuye las ondas de choque a lo largo de un mayor frente, reduciendo la presión que llega al suelo hasta niveles comparables con el portazo de un coche.

El motor está montado encima del fuselaje para reducir aún más el ruido que alcanza la superficie. El resultado esperado no es un avión inaudible, sino un avión cuya señal acústica supersónica sea lo suficientemente tenue como para que la FAA reconsidera la prohibición de 1973.

Los programas de vuelo supersónico tienen una historia larga en la carrera aeroespacial, y los aviones más rápidos que la NASA ha desarrollado —como el X-43A del programa Hyper-X, capaz de alcanzar Mach 10— sentaron las bases técnicas para proyectos como el X-59. El X-59 no es el más rápido; es el más silencioso para su velocidad.

Por qué importa la prohibición de 1973 más de lo que parece

Volar de Madrid a Nueva York supersonicamente llevaría aproximadamente 3,5 horas en lugar de las 8 actuales. El Concorde lo demostró entre 1976 y 2003, pero solo sobre el Atlántico y el Pacífico: nunca sobre tierra continental. Si el X-59 demuestra que el boom puede reducirse a un thump aceptable, la FAA podría revisar la regulación de 1973 y abrir rutas transoceánicas que actualmente son imposibles sin sobrevolar tierra.

El siguiente paso en el programa, una vez validada la aerodinámica, es volar el X-59 sobre ciudades seleccionadas de EE.UU. para recoger datos sobre la percepción humana del thump sónico. Los estudios perceptivos, no los vuelos de prueba, son lo que finalmente convencerá —o no— a los reguladores. El objetivo de la NASA es tener esos datos a tiempo para que la FAA pueda revisar las normas antes de 2029.

El avión del futuro no tiene por qué ir más rápido que el sonido para llegar más rápido a su destino —puede volar rutas más directas sobre tierra— pero el X-59 abre una posibilidad que llevaba medio siglo cerrada.

Mi valoración

Llevo siguiendo los programas de aviación experimental de la NASA desde las primeras noticias del proyecto QUESST (Quiet SuperSonic Technology), y lo que más me convence del X-59 no es la velocidad ni el diseño —que son notables— sino el realismo del programa. La NASA no está prometiendo viajes supersónicos el año que viene; está construyendo pacientemente la base de datos que la FAA necesita para justificar un cambio regulatorio. Ese es el camino correcto.

Lo que más me preocupa es el coste de oportunidad. 518 millones de dólares para un avión de demostración unipersonal que aún no ha superado Mach 1 es una inversión significativa. Si el X-59 demuestra lo que promete, puede desbloquear un mercado de aviación civil supersónica que vale cientos de miles de millones. Si los estudios de percepción revelan que el thump sigue siendo molesto para la mayoría de la gente, ese dinero habrá comprado datos negativos —valiosos, pero caros.

Mi predicción: el X-59 alcanzará Mach 1 en vuelos de prueba antes de finales de 2026, los estudios sobre ciudades empezarán en 2027, y la FAA tendrá base para una revisión regulatoria provisional hacia 2028-2029. Si todo va bien, el primer avión supersónico civil sobre tierra en EE.UU. desde el Concorde podría volar en los primeros años de la próxima década.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el X-59 y quién lo construyó?

El X-59 es un avión experimental diseñado por Lockheed Martin para la NASA a un coste de 518 millones de dólares. Su objetivo es demostrar que un avión puede volar a velocidades supersónicas sin producir el estrépito clásico del boom sónico, sino un ruido mucho más suave denominado «thump sónico». El primer vuelo tuvo lugar el 28 de octubre de 2025.

¿Por qué está prohibido volar a velocidades supersónicas sobre tierra en EE.UU.?

Desde 1973, la FAA prohíbe los vuelos supersónicos de aviones civiles sobre el territorio continental de los Estados Unidos, porque el boom sónico —la onda de choque que produce el avión al superar la velocidad del sonido— resulta extremadamente ruidoso para las personas en tierra. El X-59 busca demostrar que es posible diseñar aviones que generen un thump apenas perceptible, lo que podría justificar la revisión de esa norma.

¿Cuándo está previsto que el X-59 vuele sobre ciudades?

El programa prevé volar el X-59 sobre ciudades seleccionadas de EE.UU. para medir la percepción humana del thump sónico una vez completada la fase actual de pruebas de rendimiento. Los datos de esos vuelos son lo que la FAA necesita para evaluar una posible revisión de la prohibición de 1973. No hay fecha oficial, pero el programa apunta a tener esos datos disponibles antes de 2029.