SoftBank Group ha invertido 225 millones de dólares en Autonomous Solutions, Inc. (ASI), una empresa de Utah que hace que los vehículos de obra pesada se conduzcan solos, y ha formado una joint venture con la compañía para desarrollar equipos autónomos para proyectos de infraestructura civil: carreteras, aeropuertos y ferroviario. Lo anuncia hoy Cristian Dina en The Next Web.
ASI fue fundada en el año 2000 por ingenieros que convirtieron investigación de la Universidad Estatal de Utah en una empresa. Tiene sede en Mendon, Utah, con un terreno de pruebas de más de 80 hectáreas, y oficinas en Salt Lake City, Dallas-Fort Worth y Longmont, Colorado. Su producto principal es Mobius, software que gestiona flotas de vehículos de obra autónomos de diferentes fabricantes. Eso es el punto diferenciador: no hace falta comprar toda la maquinaria de un solo proveedor. Una constructora puede automatizar la flota mixta que ya tiene —camiones de volteo de un fabricante, bulldozers de otro, compactadoras de un tercero— y Mobius los gestiona todos con el mismo sistema.
Mel Torrie, CEO de ASI, explica el enfoque: «Juntos ofrecemos soluciones automatizadas de equipos pesados OEM-agnostic que permiten a los clientes desplegar flotas mixtas de camiones, dozers, cargadoras, compactadoras y más». Los sectores objetivo son construcción civil —obras de carreteras, aeropuertos y vías de tren— además de gestión de residuos y movimientos de tierra.
¿Por qué SoftBank apuesta fuerte por la construcción autónoma?
SoftBank lleva meses construyendo posición en este segmento. En agosto invirtió 200 millones de dólares en Gravis Robotics, startup suiza que equipa excavadoras con software de conducción autónoma. La inversión de 225 millones en ASI es la segunda gran apuesta del fondo en construcción autónoma en menos de dos meses.
La lógica de Masayoshi Son es la misma que aplicó con SoftBank Vision Fund a Uber, WeWork y DoorDash: identificar una industria enorme con ineficiencias estructurales —en este caso la construcción civil, que opera con márgenes históricamente bajos, dependencia del ciclo de materias primas y dificultad crónica para encontrar operadores cualificados— y apostar por la empresa que puede automatizarla antes de que lo haga alguien con más capital.
La diferencia con los casos fallidos del Vision Fund es que la construcción autónoma no depende de que el comportamiento del usuario cambie —como sí dependía el transporte compartido o la entrega de comida— sino de que la tecnología madure hasta ser confiable en entornos no estructurados. ASI lleva operando desde 2000, tiene casos de uso probados en minería y logística, y la naturaleza repetitiva de muchas tareas de obra civil —excavar, nivelar, compactar— es precisamente el tipo de entorno donde los sistemas autónomos funcionan mejor.
Los términos de la joint venture —tamaño de la inversión, participaciones, nombre— no se han revelado. El comunicado dice que el joint venture cubrirá «construcción civil y movimiento de materiales en obra». SoftBank financia el vehículo conjunto; ASI aporta la tecnología.
¿Qué significa esto para el sector de la construcción?
La construcción de infraestructura civil es uno de los sectores con mayor déficit de mano de obra cualificada en los países desarrollados. En Europa y EE.UU., la escasez de operadores de maquinaria pesada es un cuello de botella para los planes de inversión en infraestructuras que ambas regiones tienen activos. Automatizar esa maquinaria no elimina empleos humanos en el corto plazo: resuelve un problema de disponibilidad que los empleos humanos no están cubriendo.
El modelo OEM-agnostic de Mobius es también importante para la escala: si el software funcionara solo con maquinaria de un fabricante, la penetración sería lenta porque las constructoras tienen flota heterogénea con ciclos de renovación de 10-20 años. Al funcionar con cualquier equipo, el tiempo de adopción se reduce al tiempo de instalar el software, no al tiempo de renovar toda la flota.
El Rey Carlos convocó a Jensen Huang y Masayoshi Son junto a los CEOs de los grandes laboratorios de IA en la cumbre de Dumfries House: que los mayores inversores de IA y los mayores fabricantes de chips estén en la misma mesa que los laboratorios frontera indica que la IA ya no se discute solo en términos de software sino de infraestructura física. OpenAI busca centros de datos en Canadá mientras Stargate en el Reino Unido está pausado: los centros de datos que necesita la IA se construyen con la misma maquinaria pesada que ASI quiere automatizar. Von der Leyen apoya un freno al desarrollo de la IA frontera al mismo tiempo que Europa tiene en marcha los planes de inversión en infraestructura más ambiciosos de su historia: la paradoja es que las herramientas de IA que Europa quiere frenar son las que podrían resolver el cuello de botella de mano de obra que amenaza esos mismos planes.
¿Qué diferencia a ASI de la competencia?
El sector de la maquinaria pesada autónoma tiene varios jugadores: Gravis Robotics (Suiza, también respaldada por SoftBank) se especializa en retrofit de excavadoras; Built Robotics (California) automatiza excavadoras para construcción comercial; Caterpillar tiene su propio programa de automatización. Lo que distingue a ASI es la antigüedad operativa —25 años en funcionamiento con clientes reales en minería, agricultura y logística— y el diseño OEM-agnóstico de Mobius, que es una ventaja comercial significativa: las constructoras no tienen que elegir entre su proveedor habitual de maquinaria y la tecnología de automatización.
El tamaño del mercado es enorme. La construcción de infraestructuras representa varios billones de dólares anuales a nivel global, y la mecanización pesada supone una fracción significativa de ese coste. Si ASI y SoftBank consiguen hacer crecer la penetración de Mobius desde los sectores donde ya opera —principalmente minería y agricultura— hacia la construcción civil, el potencial del joint venture justifica la cifra de inversión con margen. Los corredores ferroviarios de alta velocidad en Asia, los aeropuertos de nueva planta en Oriente Medio y los planes de infraestructura de EE.UU. aprobados en los últimos años son exactamente el tipo de proyectos de gran escala donde una flota de maquinaria heterogénea y autónoma tiene ventaja competitiva frente a la alternativa humana: disponibilidad las 24 horas, sin rotación de turnos, con datos de rendimiento en tiempo real para optimizar el plan de obra.
