La operación de 22.000 millones de dólares con la que Fox Corporation quiere comprar Roku enfrenta su primer obstáculo regulatorio formal. El Departamento de Justicia de EE.UU. emitió el 8 de septiembre una «segunda solicitud» de información y documentación a ambas empresas, indicando que el equipo del DOJ tiene preguntas que no pudo responder con los materiales presentados en la revisión inicial.
Una segunda solicitud es un paso estándar en las revisiones antimonopolio. No significa que el DOJ vaya a bloquear la operación, sino que ha decidido examinarla con más profundidad. Bajo la ley Hart-Scott-Rodino, el movimiento extiende el período de espera obligatorio 30 días más a partir del momento en que las empresas respondan sustancialmente a la solicitud. Fox declaró el viernes que el proceso era «esperado» y que ambas empresas cooperarán plenamente.
¿Por qué el DOJ tiene dudas sobre Fox + Roku?
Fox anunció la compra de Roku en junio de 2026: 160 dólares por acción, pagados con aproximadamente 14.200 millones de dólares en efectivo y el resto en acciones de Fox Clase A. A ese precio, Roku tiene un valor empresarial de unos 22.000 millones. Si la operación se cierra, Fox se convierte de la noche a la mañana en un actor dominante en la televisión conectada (CTV): Roku es el sistema operativo presente en más de 100 millones de hogares.
El problema de competencia más inmediato es la superposición entre Tubi (plataforma AVOD de Fox, gratuita con publicidad) y The Roku Channel (la plataforma AVOD propia de Roku). Si Fox controla el SO de Roku, tiene el incentivo de favorecer a Tubi frente a otros competidores en la interfaz de Roku —Netflix, Peacock, Amazon— y de dar mejor posición a The Roku Channel frente a otros contenidos de terceros en la programación de su propia plataforma. Rivales de Roku ya han elevado esas preocupaciones al DOJ.
Hemos comprobado en wwwhatsnew.com que Netflix está explorando su propia expansión hacia modelos de canales de emisión continua que compiten directamente con The Roku Channel y Tubi. La consolidación del mercado CTV que implica Fox-Roku eleva las apuestas de esa estrategia: si Roku pasa a ser propiedad de Fox, Netflix tendrá más incentivos para reducir su dependencia de Roku OS y acelerar su apuesta por los televisores integrados y su propio sistema de búsqueda por voz. La función de búsqueda por voz nativa de Netflix que probamos en beta en mayo de 2026 era exactamente un paso en esa dirección: cortocircuitar a Roku y Google TV en la cadena de recomendación.
Llevamos siguiendo la tensión entre servicios de streaming y sistemas operativos de televisores desde los primeros PPA entre Fox y Roku, y el denominador común siempre ha sido el mismo: quien controla el SO controla la primera pantalla que ve el usuario cuando enciende la tele, y eso equivale a controlar el acceso a la audiencia.
¿Cuándo podría cerrarse la operación y qué pasa si el DOJ la frena?
Fox espera cerrar la operación en el primer semestre de 2027, condicionada a la autorización del DOJ y la aprobación de los accionistas de ambas empresas. No hay fecha pública para ninguna de esas votaciones.
El CEO de Fox, Lachlan Murdoch, heredero del imperio mediático de su padre Rupert, describió la operación como una forma de extender la distribución de contenido a los 100 millones de hogares de Roku y de mejorar la segmentación publicitaria combinando los datos de audiencia de ambas plataformas. Su declaración sobre intención de «operar los dos negocios por separado» mientras se vende publicidad de forma conjunta fue exactamente la frase que los rivales llevaron al DOJ: los dos negocios operando por separado con publicidad integrada describe una posición de control sobre la distribución que tiene pocos precedentes en el sector.
En julio de 2026, un grupo de senadores liderado por Elizabeth Warren escribió al DOJ pidiendo una revisión «imparcial» y sin interferencia política. La plataforma IPTV en España y el ecosistema de streaming en Europa muestran que el mercado de televisión conectada es cada vez más fragmentado y más dependiente de quién controla el sistema operativo del dispositivo. Si Fox consolida esa posición en EE.UU. con Roku, la dinámica competitiva del mercado global de CTV cambia de forma estructural.
La segunda solicitud del DOJ también prolonga el período de incertidumbre para los empleados de Roku. La empresa ha estado en un estado de transición desde que se anunció la operación en junio: los ejecutivos de Roku saben que trabajan para una empresa que está siendo adquirida, pero no saben cuándo ni si el DOJ puede imponer condiciones que cambien la operación. Ese limbo afecta a la capacidad de Roku para contratar talento y para negociar acuerdos a largo plazo con sus socios de contenido.
Para los creadores de contenido y las apps que se distribuyen en Roku, la incertidumbre es igualmente significativa. Si Fox tiene acceso a los datos de audiencia de Roku, puede saber exactamente cuánto ven sus usuarios cada canal o app, lo que le da una ventaja negociadora enorme en las conversaciones sobre condiciones de distribución. Netflix, Amazon y Apple ya tienen sus propias plataformas de hardware (Fire TV y Apple TV) como alternativa a Roku; las apps más pequeñas no tienen esa opción.
El timing político también es relevante. Cualquier bloqueo o condición significativa del DOJ sobre Fox-Roku en la era Trump sería inusual: la administración ha tendido a facilitar, no a obstaculizar, las consolidaciones en el sector de medios. Si el DOJ acaba imponiendo condiciones, la presión más probable vendría de los congresistas demócratas que firmaron la carta de Warren, no de la propia administración. La segunda solicitud deja ese escenario abierto sin comprometerse con él. Para Roku, el periodo de espera tiene un coste de oportunidad concreto: cada mes que el deal no se cierra es un mes en que Roku no puede tomar las decisiones de producto y de distribución que implican la propiedad de Fox. El mercado de televisión conectada no espera.
