El vínculo entre COVID-19 y 5G es imposible desde un punto de vista biológico

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Mientras mucha gente se dedica a incendiar torres 5G creyendo que tienen relación con el coronavirus, otros grupos intentan informar para dejar claro el motivo por el que eso no es posible.

Hoy queremos formar parte de ese segundo grupo, y para ello vamos a hacer un breve resumen de lo que está ocurriendo en este sentido.

Desde hace muchos años se ha rumoreado que las redes de telefonía móvil afectan a la salud. Para hacer entender que eso no es cierto, la Organización Mundial de la Salud estableció el Proyecto Internacional EMF para examinar los efectos de los campos electromagnéticos (EMF) en la salud, y desde entonces, la ciencia ha establecido que la energía electromagnética no es peor que otros artículos domésticos.

Ahora llegan desde Australia informaciones sobre si la exposición al 5G es acumulativa y que las células pequeñas estaban amenazando a las personas, algo falso que los grupos radicales han usado como justificativa para alimentar el sentimiento anti-5G.

Primero es importante entender que no hay un plan internacional para envenenar a la población mundial, de hecho eso significaría que hay una enorme cantidad de organizaciones independientes capaces de guardar secretos, y eso no es posible.

Lo segundo que tenemos que tener en cuenta es que muchas veces la fuente de la información llega desde grupos que hablan de 5G, vacunas y flúor sin fundamento técnico, sin conocimiento. Son fábricas de Fake News que buscan… bueno, no sabemos exactamente lo que buscan.

En Zdnet analizan ese tipo de grupos:

Muchos afirman que 4G ha sido excelente, otros que dicen que necesitamos volver a 2G, hay advertencias sobre colchones de muelles que concentran campos magnéticos, y aquellos que preguntan si hay fundas para teléfonos que reducen la radiación.

Tercero: hay que prestar atención a la ciencia. Las diferencias entre 2G, 3G, 4G y 5G se producen principalmente en las frecuencias usadas. Las más altas utilizadas en algunos sistemas 5G (por ejemplo, 26 GHz) penetran menos profundamente en el cuerpo, mientras que los sistemas 3G y 4G usan frecuencias más bajas (<4 GHz) y, por lo tanto, pueden penetrar un poco más en el cuerpo. Sin embargo, las restricciones de exposición aseguran que el aumento máximo de temperatura sea el mismo para todas las tecnologías, por lo que incluso el aumento de temperatura en la piel no puede ser mayor para exposiciones de 5G que las tecnologías 3G o 4G. Es un hecho. El caso es que por culpa de la información falsa difundida, algunas de las torres móviles del Reino Unido han sido atacadas por teóricos de la conspiración, y ahora se tendrán que gastar millones en su reparación.

5G y el coronavirus

Sobre la relación entre 5G y coronavirus, el CEO de la Asociación Australiana de Telecomunicaciones Móviles, Chris Althaus, dijo que vincular 5G con COVID-19 era irresponsable y completamente inaceptable. Comenta que ha habido una investigación interminable, buena, ética, basada en la ciencia, que ha demostrado durante décadas que no hay resultados adversos para la salud de ninguna generación de móvil, y mucho menos 5G.

De hecho, cuando todo el mundo está trabajando para contrarrestar la pandemia de COVID-19, parece que hay grupos de personas que quieren añadir más caos a la situación con información que se distribuye a una velocidad enorme por redes sociales y programas de mensajería.

Esto que está ocurriendo es un caso más que demuestra que el poder de las redes sociales, que permite a los usuarios encontrar una masa crítica de personas mal informadas con ideas afines, ha comenzado a crear impactos físicos.

Es importante tener en cuenta que la OMS no nos quiere muertos o llenos de tumores malignos, por lo que si recibís mensajes de ese tipo, borradlo y no sigáis contribuyendo a un terror inútil.

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