Las respuestas de ChatGPT, Gemini y Google AI Overviews no son neutras. Pueden ser influenciadas —o al menos eso prometen decenas de empresas que han construido un negocio completo sobre esa premisa. Lo cuenta Mia Sato en The Verge en un largo reportaje publicado el 6 de abril de 2026, y el cuadro que dibuja es el de una industria SEO en pánico que intenta replicar sus viejos trucos en un entorno que todavía no entiende del todo.
La pregunta que recorre el texto es sencilla pero incómoda: ¿se puede manipular lo que una IA recomienda? La respuesta honesta es: a veces sí, y ya hay gente haciéndolo.