RTX Spark llega a las tiendas: el chip Arm de Nvidia quiere que los portátiles Windows hagan lo que ya hacen los Mac, y Adobe se apunta

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Ordenador compacto del que brota una planta, metáfora de la inteligencia artificial local en RTX Spark.

Los primeros portátiles con Nvidia RTX Spark salen a la venta este viernes 16 de octubre, y llegan con un apoyo de peso: Adobe ha rehecho Photoshop, Premiere y Substance 3D para aprovecharlos. Nvidia lo ha detallado en su blog oficial, con hasta 128 GB de memoria unificada y hasta 1 petaflop de cálculo de IA como argumentos principales.

La apuesta es clara: convertir el portátil Windows en una máquina capaz de ejecutar modelos de IA en local, editar vídeo y jugar sin depender de una gráfica dedicada. El precio también lo es: desde 2.600 dólares.

¿Qué lleva dentro RTX Spark?

RTX Spark es un sistema en un chip que junta CPU, GPU y memoria en una sola pieza, al estilo de los chips de Apple. Según Engadget, la versión más potente combina 20 núcleos Arm Grace (10 de rendimiento y 10 de eficiencia), una GPU Blackwell con 6.144 núcleos CUDA y hasta 128 GB de memoria LPDDR5x. Hay una configuración menor de 18 núcleos de CPU y 5.120 de GPU.

La CPU se ha desarrollado con MediaTek, según Gizmodo y Xataka. Gizmodo añade un dato clave para el comprador: los modelos de gama baja se quedan en 24 o 32 GB de memoria, y solo los altos llegan a 128 GB.

Nvidia afirma que RTX Spark es el doble de eficiente que un portátil con Intel Core Ultra 9 285H y una RTX 5070 dedicada jugando a 60 vatios. Es una cifra del fabricante. La propia Engadget matiza que un portátil con gráfica dedicada puede consumir mucho más para rendir más, así que la ventaja está en la batería, no en el rendimiento máximo.

¿Cuánto cuestan los portátiles con RTX Spark?

Son caros, y la memoria es lo que dispara el precio. Engadget sitúa la entrada en 2.600 dólares (unos 2.320 euros) para los sistemas de 18 núcleos y en 3.700 dólares (unos 3.300 euros) para los de 20. El Surface Laptop Ultra con 128 GB cuesta 5.900 dólares (unos 5.265 euros), y el Asus ProArt P16 parte de 2.800 dólares (unos 2.500 euros), según Gizmodo.

Engadget hace la comparación inevitable: un MacBook Pro de 16 pulgadas con M5 Max y 128 GB cuesta 7.000 dólares (unos 6.250 euros). Xataka aporta otro dato: el ancho de banda de memoria de RTX Spark llega a 300 GB/s, frente a los 307 GB/s del M5 Pro.

Los fabricantes que estrenan equipos son Asus, Dell, HP, Lenovo, MSI y Microsoft. Ya contamos los detalles del Surface Laptop Ultra y la apuesta de Windows por los agentes de IA locales.

¿Qué cambia con Adobe?

Adobe es la mejor señal de que esto va en serio. Según Nvidia y Engadget, Adobe ha rediseñado Photoshop para usar composición acelerada por GPU y Premiere para acelerar reproducción, renderizado y corrección de color, con mejoras de hasta el doble de velocidad en tareas de IA, edición, color y efectos.

En Photoshop, eso se nota en la herramienta Quitar y en efectos como Light Leaks; en Premiere, en funciones de IA como Enhance Speech y Object Mask. Substance 3D Painter acelera la creación de texturas y la apertura y exportación de proyectos grandes. Según Engadget, Deepa Subramaniam, vicepresidenta de Adobe, lo presenta como un trabajo pensado para profesionales para quienes el rendimiento es crítico.

Un matiz importante: no todo está listo el viernes. Las optimizaciones de IA de Photoshop y Premiere están en beta y hay que apuntarse para usarlas; las de Substance 3D llegarán «pronto», según Nvidia.

Para los juegos, el problema clásico de Arm sigue presente: muchos títulos funcionarán mediante Prism, el emulador de Microsoft para software x86, como recuerdan Engadget y Gizmodo. Según Engadget, Nvidia trabaja con los proveedores de sistemas antitrampas, que han impedido jugar en línea en Windows sobre Arm.

¿Para qué sirve la IA local en un portátil así?

Para ejecutar modelos grandes sin pagar por cada consulta a la nube. Nvidia lanza Nemotron 3.5 Bolt 74B, un modelo de 74.000 millones de parámetros que activa 9.000 millones por paso y cabe en 24 GB gracias a una cuantización de 2 bits, y saca de beta PAIR, una herramienta de código abierto que reparte trabajo de IA entre varios ordenadores de una red local. La empresa asegura que las descargas de modelos locales ya son cinco veces las de todo el año pasado.

Xataka recoge un ejemplo que Nvidia dio en una de sus presentaciones: Qwen3.8-Flash-Next, ejecutado en un RTX Spark con 128 GB, obtiene 40 puntos en el índice de Artificial Analysis, frente a los 41 que tenía Claude Opus 4.7 Max en la nube hace seis meses. Es una comparación elegida por Nvidia, pero ilustra por qué los 128 GB importan. Quien quiera empezar con lo que ya tiene puede consultar nuestra guía para ejecutar modelos de IA en tu propio ordenador con Ollama o LM Studio.

¿Es el «momento Apple M1» de Windows?

Puede serlo, pero no para todo el mundo. Cuando Nvidia lo presentó en Computex lo explicamos como el chip Arm que quiere ser el Apple M1 de Windows, y la comparación sigue siendo la más útil: CPU eficiente, GPU capaz y memoria unificada en un portátil fino. La diferencia es que Apple controlaba todo el software; Windows depende de emulación y de la buena voluntad de terceros como Adobe.

Conviene también leer la cobertura con cuidado. Buena parte de lo publicado sale de eventos organizados por Nvidia y Microsoft; Gizmodo, por ejemplo, aclara que Nvidia le pagó el viaje. No hay todavía pruebas independientes de autonomía ni de rendimiento con emulación.

Creo que RTX Spark es una buena noticia para Windows aunque no compres uno. Engadget recuerda que los Ryzen AI Max 400 de AMD ya ofrecen mucha memoria unificada sin necesidad de emulación; mi lectura es que la llegada de Nvidia obliga a AMD e Intel a competir todavía más en eficiencia. Pero a 2.600 dólares de entrada, y con lo interesante reservado a los modelos de 128 GB, esto es hoy una herramienta para desarrolladores de IA y creadores con presupuesto, no el portátil del gran público. La prueba de fuego llegará con los análisis: si la emulación y la batería cumplen, el argumento a favor del Mac se estrecha por primera vez en seis años.