Google Penguin. Y ahora ¿Qué hacemos con los SEO?

Fue algo así como mayo o junio del 2003, vivía en aquellos años en Londres, cuando el SEO llegó a mi vida y debo reconocer que fue una experiencia frustrante, un auténtico shock…

De pronto se reescribían las reglas de la web, Google se imponía y el objetivo único, universal y sacrosanto del mundo virtual se reducía a un solo término… Posicionamiento.

Posicionamiento web, SEO, optimización para buscadores, múltiples definiciones para el desafío: Había que estar en la primera página…

Todo cambió, de las mágicas aventuras de las primeras webs, buscando construir elementos estéticos y lenguaje visual en espacios en blanco pasamos definitivamente a la usabilidad, criterio de construcción de sitios web bastante práctico y eficiente, pero que no deja mucho margen a la creatividad, en lo que a diseño se refiere.

A cambio de todo ello, la industria y el mundo digital mutó y se creo la generación SEO, esa de los especialistas puros y duros en contralgoritmos, link juice, link building, densidad de keywords y malabares varios, algunos legales, otros de dudosa reputación y siempre al filo de la penalización, como también los que auguraban una muerte rápida.

A partir de ese momento todos los que nos dedicamos a la construcción en el mundo digital tuvimos que bailar el baile de los números, todo, pero todo era métrica pura y dura; para poner como último punto de prioridades del proyecto los contenidos, que también se parametrizaron. No importaba la calidad del mensaje, solo que tuviera la densidad justa de keywords.

Triste mundo, dominado por cifras y números que –afortunadamente- no duró mucho en su primera fase, en la que el acceso a la construcción y disposición de canales de comunicación masivos -desde perspectivas más amplias que las corporativas e institucionales, ya que el 2004 se produjo la revolución de los blogs, un fenómeno que se propagó rápidamente por todo el mundo y que por primera vez en la historia de la humanidad entregaba a la mayoría de las personas un canal único y personal de emisión y comunicación, con una red que crecía exponencialmente.

Poco después, una startup desconocida que había creado una red interna de comunicación para miembros de una comunidad universitaria, de la noche a la mañana se convierte en un megahit y es elevada a los altares del olimpo virtual, junto al gran Google, dejando a su espalda a otros dioses menores; ya sabéis, Yahoo, bing y otros que tuvieron disímiles destinos.

Facebook vino a poner patas arriba esta ecuación perfecta entre el algoritmo de búsqueda de Google y las técnicas SEO…

La introducción del elemento social añadió un nuevo factor para la obtención del posicionamiento; hablando en términos técnicos y de SEO tradicional, lo que traducido en lenguaje normal significa que la creatividad si importa…

Contenidos y calidad es lo que se lleva ahora, la aparición primero de Panda y ahora de Penguin, los animalitos del zoo Google son cambios positivos y necesarios…

Ya tod@s a estas alturas nos hemos informado y sabemos de que van los cambios que trae a las reglas del juego Penguin, por lo que no voy a entrar en detalles, pero que se resume en dos palabras, que repito, para que las tengamos claras: Contenidos y Calidad, así con mayúsculas y en múltiples formatos, especialmente el móvil.

Y dentro de este esquema, ¿qué hacemos con los SEO tradicionales?

No se trata de simplemente decir el SEO ha muerto, hay un importante cúmulo de conocimientos y oficio que atesoran los profesionales de las antiguas técnicas para optimización en buscadores, fundamentalmente las basadas en el conocimiento de las métricas y mecanismos de búsqueda y presentación de datos, realizando minería de datos para obtener información de calidad y acertada sobre los múltiples grupos de personas, que antes se llamaban mercados.

Poner datos de calidad al servicio de los creativos; la materia prima para construir mensajes únicos y originales, que impacten y construyan influencia, branding, posicionamiento y marca.

Y eso es un trabajo más que importante, vital para el éxito de lo que hoy conocemos como marketing online y que cada vez más apela a las emociones y a la proximidad como recurso de enganche y presentación a un mundo lleno de usuarios acosados por mensajes de todo tipo, todo esto reducido a la mínima expresión: “se tu mism@”

¿Verdad que es un buen desafío?

Jorge Shand